El tiempo pasaba con más lentitud de lo que puedo recordar. La vida era sencilla, sin sobresaltos. Las tardes de los domingos eran largas, serenas y plácidas. El Renault 12 TS recorría con calma y descuido la carretera de San Rafael. Las curvas- cortas y cerradas- aparecían como sinuosas olas de asfalto. Los badenes- prolongados y violentos- trasladaban mi ánimo al día en el que mis padres me llevaron al parque de atracciones. La carretera serpenteaba entre viejas encinas y lozanos estolones verdes. La radio sonaba con un alegre soniquete, mientras mi madre- con aquella dulce voz que tenía- me entregaba tiernas palabras. El camino era largo y el tiempo generoso.
Añoro aquel tiempo, aquellas tardes de coche y conversación. Repito en mi imaginación el camino sinuoso, los hojas movidas por la brisa, los cielos azules y claros, el agua resbalando por los regueros de los prados…
Los años del ayer, devueltos en estas torpes manos se quiebran como añejas ramas.
Pero hoy… Tú
Con la melodía de tus ojos abrasas mis entrañas, con el ritmo de tu piel empapas mis ensueños. Tu canto me susurra palabras de infinita calidez, mientras mi letargo se desvanece y el incendio se extiende.
Don Sancho Dávila y Daza (Ávila, 21-IX-1523 / Lisboa, 8-VI-1583)
El estro, a veces, se siente turbado
Extraños seres emplazados en la Plaza del Ayuntamiento de Lisboa
Detalles
Aldaba (París)
Cachivaches
Derviche (Turquía)
Patrimonio abandonado
Convento de Paredes Albas en Berlanga de Duero (Soria)
Textos
Maestros: es necesario conocer al niño, si habéis de educarlo. Educar es encauzar la vida y para esto no basta el empirismo; es imprescinbible conocer al sujeto sobre el cual se trata de influir: estudiar sus funciones psíquicas.
recuerdos profundos y bellos...
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