La plaza es espacio indispensable en la función de darse a sí misma la población sus peculiares señas de identidad. En su recinto la ciudad se ve, se mira y se reconoce; recupera lo pasado y lo incorpora a la memoria, que no otra cosa vienen a ser la materia de lo histórico. Todo, como en un crisol, lo funde la plaza: recibimientos de personajes ilustres, tráfago de mercadeo y ferias, publicación de bandos reales o locales, ajusticiamientos, inauguraciones, canonizaciones o festividades del calendario litúrgico. Valga aquí sólo apuntar la importancia que tuvieron algunas fechas señaladísimas, como fue, por ejemplo, el Corpus Christi, cuando la ciudad se transformaba vistosamente, ataviada de todas sus galas. Las fachadas de las casas se revestían con vistosas colgaduras, tapices e incluso con pinturas, por las calles desfilaban espectaculares cortejos animados con profusión de figuras alegóricas, se sucedían carrozas y mojigangas, músicos y danzantes, se encendían luminarias y fuegos de artificio, se organizaban juegos de cañas y corridas de toros, y, según los casos, se construían arcos de triunfo o aparatosas arquitecturas efímeras y tramoyas compuestas por estructuras de madera ricamente adornadas con esculturas y lienzos de complicada iconografía, cargados de mensajes simbólicos procedentes de la literatura emblemática. Sin tratarse de una de estas emblemáticas festividades del año, las mismas galas festivas podían usarse en hechos eventuales de importancia nacional, como podían ser el nacimiento de un príncipe o una princesa, las bodas de categoría, victorias militares o el feliz final de alguna peste o amenaza pública.martes, 20 de septiembre de 2011
La Plaza Mayor II
La plaza es espacio indispensable en la función de darse a sí misma la población sus peculiares señas de identidad. En su recinto la ciudad se ve, se mira y se reconoce; recupera lo pasado y lo incorpora a la memoria, que no otra cosa vienen a ser la materia de lo histórico. Todo, como en un crisol, lo funde la plaza: recibimientos de personajes ilustres, tráfago de mercadeo y ferias, publicación de bandos reales o locales, ajusticiamientos, inauguraciones, canonizaciones o festividades del calendario litúrgico. Valga aquí sólo apuntar la importancia que tuvieron algunas fechas señaladísimas, como fue, por ejemplo, el Corpus Christi, cuando la ciudad se transformaba vistosamente, ataviada de todas sus galas. Las fachadas de las casas se revestían con vistosas colgaduras, tapices e incluso con pinturas, por las calles desfilaban espectaculares cortejos animados con profusión de figuras alegóricas, se sucedían carrozas y mojigangas, músicos y danzantes, se encendían luminarias y fuegos de artificio, se organizaban juegos de cañas y corridas de toros, y, según los casos, se construían arcos de triunfo o aparatosas arquitecturas efímeras y tramoyas compuestas por estructuras de madera ricamente adornadas con esculturas y lienzos de complicada iconografía, cargados de mensajes simbólicos procedentes de la literatura emblemática. Sin tratarse de una de estas emblemáticas festividades del año, las mismas galas festivas podían usarse en hechos eventuales de importancia nacional, como podían ser el nacimiento de un príncipe o una princesa, las bodas de categoría, victorias militares o el feliz final de alguna peste o amenaza pública.jueves, 1 de septiembre de 2011
Empire State Building


El Empire State Building se inauguró oficialmente el día 1º de mayo. Desde su residencia de Washington, Mr. Hoover apretó un botoncito y toda la planta baja del rascacielos quedó profusamente iluminada. Una cinta de seda contenía en la calle a los invitados. Con unas tijeras de acero cromoníquel, que es el metal de que está revestido el edificio, una niña de doce años, muy regordeta por cierto, cortó la cinta, y allá fue JJimmy Walter, el alcalde de Nueva Cork, tan chulo como siempre, y Al Smith, el contrincante de Hoover en las últimas elecciones presidenciales, que es el jefe de la Compañía- en realidad, el Empire se ha construido para darle un sueldo y hacerle un anuncio a Al Smith-, y todos los notables de la ciudad. Naturalmente se habló de los grandes destinos a que está llamado Nueva Cork y de la torre Eiffel, ya sobrepasada, y por nada menos que 75 metros. La torre Eiffel era una espina que Nueva Cork tenía atravesada en la garganta, y si tarda un año más en arrancársela no sé lo que hubiera ocurrido.
Explica José Dalmáu Carles sobre la arquitectura metálica: "Todo parece indicar la próxima aparición de un nuevo arte. Las necesidades de la vida moderna conducen a sustituir los antiguos materiales de edificación por el empleo del hierro, obteniendo así edificios sólidos y de proporciones colosales que, si no se distinguen por la belleza artística, ofrecen innegable comodidad y responden a las exigencias de las grandes urbes.
En los Estados Unidos de la América del Norte, sobre todo, a nadie sorprenden ya las casas metálicas de veinte, treinta o más pisos, en las que viven centenares de familias."
Posteriormente se pregunta: "¿Dará el genio del hombre formas verdaderamente artísticas a estas fábricas colosales? ¿Alborea un arte más asombroso todavía que el que inmortalizó a la patria de Pericles?"
