domingo, 27 de diciembre de 2009

El Ciudadano

Hace unos días, ordenando la habitación que nos sirve como "despacho", tropecé con un libro en el que hace tiempo no reparaba: "El ciudadano".

Reflexionando sobre la España que infortunadamente me ha tocado vivir, las páginas de este libro serenaron mi espíritu inquieto.

Don Ángel Bueno- autor de esta pequeña joya- principia el manuscrito con una sentida y agradecida dedicatoria a sus difuntos padres, dedicatoria que, además, me trajo el dulce y tierno recuerdo de mi madre fallecida.

"A la para mi bendecida memoria de los amadísimos padres, que fundamentaron en mi alma los sentimientos Cristianos, Patrióticos y Humanitarios, dedico esta edición de El Ciudadano"

Madrid, 3 de octubre de 1904


Después de releer con mimo y provecho el tratado, decidí compartir sus juicios, sugerencias y exhortaciones.


"La sociedad en que nacimos, este gran conjunto de pueblos de la misma raza, hablando el propio idioma, sometidos a la misma autoridad, es la Patria…"

Emilín, el niño al que ilustra y guía, tras el discurso del maestro responde:

"supongo que empezará por explicarme bien lo que es Patria; pues aunque tengo ya la idea general de ello, me gustará que la desarrolle para yo engrandecerla más en mi inteligencia y fijarla mejor en mi memoria… además, pienso yo que la amaré más cuanto mejor la conozca; ¿verdad? Lo mismo que sucede con Dios y con todo lo bueno; que se le ama más cuanto más se le conoce"

Tras la petición y reflexión del niño, el maestro continúa:


"La patria es madre muy grande, con millones de hijos que velan por ella y la defienden y engrandecen; y al mismo tiempo, cada ciudadano se encuentra protegido por tan buena madre común que tiene por hijos a todos los nacidos en sus dominios, sin distinción alguna. Como nos arrullaba en la cuna con sus dulces cantos la santa mujer que nos dio el ser, así la Patria enardece a sus hijos con cantos de gloria, de heroísmo, mientras vela para que nadie les haga mal, amparándoles y sosteniéndoles con los variadísimos productos de la naturaleza de su suelo y del ingenio y el trabajo común de los ciudadanos; con los esfuerzos de su razón, de su discurso. Se sacrifica por su bienestar y comodidades, por su progreso, por su civilización, recompensando a cada cual según sus merecimientos, y facilitándoles al camino del triunfo, de la gloria, del honor…¡les sonríe y alienta, les modela el corazón y la cabeza para que piensen en Dios y le amen, para que sean buenos, virtuosos, ilustrados, inteligentes, pensadores. ¡Bendita, bendita la madre que nos dio el ser, y la Patria que nos le conserva y fortifica! ¡No hay mayor desgracia, que verse privado de madre o de Patria!"

Emocionado y conmovido, el pequeño descarga sus bellos sentimientos:

"¡Benditas sean, maestro mío! ¡Viva España!... Yo, para saber amar bien a la nación en que tuve la dicha de nacer, quisiera conocer la historia de cuantos hechos gloriosos realizó, no sólo en lo militar, sino en lo científico, en lo artístico, industrial, etc. etc."

El maestro responde:

"¡Tienes buen pensamiento en eso!: porque si los ejércitos españoles fueron siempre respetados y temidos, y supieron conquistar con sus victorias corona gloriosa de siemprevivas para la Patria, también sus artistas, sus literatos, sus sabios, sus industriales, realizaron obras que han sido, son y serán asombro de los siglos y las naciones. Y todos esos grandes hijos, con sus invenciones, sus obras, sus famosos hechos, abrillantan más y más el nombre de España, puesto muy alto en los dominios de la civilización y el progreso. Y esta gloria pacífica de la Ciencia, el Arte, el Ingenio… es más digna, más noble, más respetable aún que la de las armas. Además, pocos pueblos pueden ostentar más pura y grandiosa tal gloria pacífica; pocos podrán citar entre sus hijos tantos nombres ilustres de todas clases; pocos podrán ofrecer al mundo tantos verdaderos monumentos de arte, como España"

Tras instruir a Emilín sobre la virtud de la ecuanimidad y la justicia, prosigue:

"Así como nos sentimos atraídos fuertemente hacia el pariente que brilla por sus geniales obras, así también debemos distinguir en el corazón a los compatriotas que honraron más la Patria, que más se sacrificaron por ella… La Patria, vivienda de nuestros mayores, defendida y mejorada por ellos; por ellos que encontraron después la tumba en el objeto de sus amorosas atenciones. De modo es que cuantos pasos damos, los damos sobre terreno sagrado que encierra los restos de una actividad noble y honrosa, el recuerdo de terribles sufrimientos, el riego de lágrimas y sudores mortales; porque para realizar nuestros antepasados tan larguísima obra, para procurarnos por ella la libertad, el progreso, la vida cómoda y civilizada que hoy disfrutamos, tuvieron que luchar continuamente contra invasores tiranos y traicioneros; tuvieron que sufrir privaciones y penalidades de todo género, ingratitudes, desaires y desprecios; toda clase de desprecios; toda clase de miserias, en fin; ¡que lágrimas y sangre sirvieron de cimiento al monumento grandioso de la Patria!" Y a todas las generaciones debemos igual estimación, porque la Patria es el conjunto de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, hasta los hombres que la fundaron"

Emilín, en su candidez, pregunta:

" ¿De modo que los antiguos… deben ser queridos y respetados por nosotros?"

A lo que el maestro responde:

"¿Quién lo duda? ¡Mucho!"

viernes, 25 de diciembre de 2009

Recuerdos

Mi abuela residió en Argentina en los años veinte. Fue, con dieciséis años, una emigrante más en busca de una vida mejor. A veces, pocas veces, recordaba momentos y anécdotas de los años que vivió en Buenos Aires. Siempre me gustó la historia de la travesía de partida. En el barco que les llevaba a la tierra prometida se extendió una infección, nunca supe cual, que obligó a poner el barco en cuarentena. Mi abuela y el resto de pasajeros sanos fueron desembarcados en una isla del Atlántico. Los isleños, según recordaba mi abuela, se comportaron con una amabilidad excepcional y sincera. Acabada la cuarentena, la travesía se reinició y discurrió sin más problemas.

Sólo me quedan dos recuerdos del lapso argentino de mi abuela: una fotografía de estudio- en la que está extraordinariamente hermosa- y una bombilla de mate.








¡Qué políticos! (III)

"Unas pocas palabras bien armadas en formación disciplinada derrotarían siempre a palabras apiñadas en una turba desorganizada y entusiasta"
Robert Graves. El Conde Belisario

domingo, 20 de diciembre de 2009

Abelardo Rivera y su retiro


Ávila "de los Leales"… De hombres vigorosos y mujeres altivas.

Ciudad de gestas y espíritu altanero.

Lope celebró sus divisas y sus adalides

Y tú, ciudad famosa,
gloria del timbre del blasón de España,
Ávila, por tus méritos dichosa
En cuanto Febo mira y Tetis Baña,
madre de tantos Héctores y Aquiles,
que ha hecho al mundo las hazañas viles
de griegos y romanos,
las plumas y las ramas en las manos,
con influencia igual, con igual parte
de Apolo que de Marte…

Unamuno entonó su nombre y elogió su condición

Ávila, Málaga, Cáceres…
¡Sois nombres de cuerpo entero,
y el tuétano intraductrible
de nuestra lengua española

Ávila de los Caballeros,
la de la recia monja andante;
castillo interior, torreones
contemplan verdor en el valle.
Tu sede se eriza de almenas
afuera, por dentro, en el ábside
la sangre cuajó en los sillares,
la luz en visiones de tarde


Jorge Ruiz de Santayana elogió sus almenas, sus templos y sus orgullosas almas

Sobre Ávila se yergue el castillo almenado;
nido actual de cigüeñas y antes de altivas almas;
aún desde la abadía que se abre sobre el valle
redoblan las campanas por cuantos nos dejaron


Díez Canedo gritó su nombre y sus nombres, mientras susurraba el silencio de sus calles

Música de plegarias y de aceros
-¡oh, fervor y arrogancia de Castilla!
tiene tu nombre resonante, villa
madre de santos y de caballeros.
¡Oh, silenciosas plazas! ¡Oh, severos
templos en que la vanidad se humilla
y, única luz, la penitencia brilla!

José María Pemán acaricia la tierra de dos delicados y resueltos niños

Todo el valle de Amblés, pardo y brumoso,
se muestra ante los niños. Por el suelo,
calcinado del sol de pleno estío,
las aguas del Adaja van corriendo,
con una pausado murmurar de vida
entre las piedras de los campos muertos:
y arropado en las brumas de la tarde
el valle mudo y quieto,
parece adormecido en la modorra
de un delirio febril, como un enfermo…
Mirando aquellos campos,
sin límites ni términos,
mirando aquellas brumas,
mirando aquellos cielos,
han sentido los niños en sus almas
la divina poesía de lo eterno…

De Vicente Toribio rezuma un recuerdo, entre aguerrido y místico, del tiempo

Fábrica medieval de canto y sueño
que emerge su perfil guerrero
sobre la niebla del fecundo Adaja.
Ara de fe cercada en piedra y defendida
que por estar próxima al cielo
en roca viva se elevó en altura

Y…

Pero… Hoy quiero recordar a Abelardo Rivera, del que un leal amigo glosó

¡Rivera!, el militar pundonoroso, el caballero integérrimo, de exquisito trato social y de luminoso entendimiento, a quien no le mueve más estímulo que el cumplimiento estricto de su deber y el amor a su Patria y a su Rey

En estos perversos, frívolos y mudables tiempos del pérfido, desleal y cobarde Socialista, resuena el discurso de Rivera

No es nada placentero lo que en Ávila se siente. La piedra berroqueña o granito gris del caserío y de las murallas, que parecen apretujarlo; lo frío y áspero del clima, lo descarnado y seco de sus alrededores, los montes que el horizonte cierran, todo da una impresión de dureza, de frialdad, de algo ceñudo y triste, de rudo y encapotado, que aleja los sentimientos plácidos y agradables de la mente y parece que aprieta y oprime el pecho. Pero en estos tiempos de molicie refinada, de olvido de todo lo serio y grave, viene muy a cuento un baño de seriedad y gravedad que robustezca y dé fuerte temple al alma.
Todo español debiera venir a esta ciudad a templar se espíritu, como se templa el acero sumergiéndolo en el agua fría.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Don Juan del Águila (IV)

Don Juan dejó prescritas diversas donaciones más:

Diez ducados a un predicador de la orden de San Francisco, “de quien yo soy particularmente aficionado”, por predicar en las solemnidades de la Concepción, aniversario del propio don Juan, difuntos, Santísima Trinidad y San Juan Bautista (Señala que será “el mejor de la casa). Acabado el sermón, debía encomendar a Dios el alma de don Juan. En caso de no poder predicar un religiosos de San Francisco, debía hacerlo un fraile de Santo Tomás.

Una fanega de centeno, anual y por vecino, a treinta y tres vecinos de El Barraco, los más “pobres que en él hubiere, impedidos, viejos, enfermos y viudas… y si hubiere enfermos entre los dichos pobres se les dará en trigo”. La donación se debía repartir el día de Viernes Santo.

Doce reales, anuales y por vecino, a doce enfermos de El Barraco que no “tengan con que curarse, ni pagar medicinas… y se tendrá cuenta con las viudas y viejas”.

Cuarenta reales cada ano a una mujer “vieja y que sea muy pobre y viuda”, con la obligación de rezar cada semana un rosario de Nuestra Señora, un Padre Nuestro, un Ave María y el Credo. En el rosario que tuviere la mujer “tendrá cuentas de perdones que se ganen indulgencias y se saquen almas de purgatorio. Rogará a Dios por mí y que saque la mía”. La mujer debía ser devota y honrada, dándole “esta limosna perpetua”.

Cincuenta ducados anuales a doña Isabel Álvarez, tía de don Juan. Después de sus días, el dinero se debía entregar a las hijas solteras de doña Isabel.

Cien ducados anuales a doña María de Velasco, hermana de don Juan y monja en el monasterio de la Encarnación.

Doce ducados anuales a doña Catalina de Velasco, hermana de don Juan y monja en el monasterio de la Encarnación.

Doce ducados anuales a doña María de Velasco, hermana de don Juan y monja en el monasterio de Nuestra Señora de Gracia.

Diez ducados anuales a don Alonso de Arellano, su hermano.

Trescientos sesenta y seis reales anuales a Alamberto Fins, su criado.

Ochocientos reales por una vez a Baltasar Moreno, su criado.

jueves, 17 de diciembre de 2009

¡Qué políticos! (II)

¿Creerá el ministro Aído que ha inventado la rueda?

La pobrecita- no merece otro calificativo con semejante miseria intelectual- “piensa” que es la primera mortal en preocuparse y proteger a la mujer agredida por su pareja.

Si tuviera una mínima capacidad de reflexión y disposición para el aprendizaje se daría cuenta de su yerro (Aclaración para la ministra: ¡con y!).


Ávila, marzo de 1666

La Iglesia, la institución que tanto odia esa mocita y sus compinches de desgobierno, inicia los trámites de divorcio- sí, ¡divorcio!- entre María del Rincón y Antonio Fernández Núñez. ¿La razón? Los “malos tratamientos” que se creía sufría María. Digo creía, pues la propia documentación expresa: “suponiendo malos tratos… sin tenerlos justificados”. Eso, jovenzuela, se llama prevención.

La Justicia, esa que tanto desprecian la mocita y sus compinches de desgobierno, ordenó el encarcelamiento- sí, ¡encarcelamiento!- de Antonio, obligándole, además, a satisfacer a María con “diferentes cantidades de maravedís para sus alimentos”. Eso, jovenzuela, se llama prevención y asistencia.

Señora ministra, ¡usted no ha inventado nada! Desde hace siglos se protege a las mujeres maltratadas, desde tiempos lejanos se castiga a los maltratadores.

Señora ministra, ¡usted no ha inventado nada! Usted, so pretexto de modernidad y progreso, se dedica a engordar el sectarismo y el fundamentalismo de género.

Señora ministra y señores del gobierno, consagren su tiempo a gobernar con prudencia, justicia, generosidad e impulsados siempre por un fin noble, pues “el mérito o el vicio de una acción no se encuentra tanto en la acción misma como en los motivos que la inspiran y en el fin de cuya realización se trata” (Aristóteles. Política, Libro IV, Capítulo XIII).

Por cierto, regálese algo, aunque sea poco, de formación:

Curriculum de Bibiana Aído

Prácticas en Unicaja durante el periodo agosto - octubre de 2000 (3 meses).
• Iturri S.A.: noviembre 2000 - septiembre 2001 (10 meses).
• Caja San Fernando: contrato desde diciembre 2001 al 15 marzo 2002 (3 meses).
• Observatorio de Emprendedores de la Universidad de Cádiz: abril 2002 – diciembre 2002 (Cargo político: 9 meses).


Y...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Julio Camba



Releyendo a Julio Camba, me tropecé con una afirmación que resultó ser profética:

"Nueva York ama el peligro y adora las catástrofes, que constituyen, en último término, una de sus mejores formas de publicidad".
Julio Camba. La ciudad automática (1932)